lunes, 14 de septiembre de 2015

Conmocionado

Estoy viviendo estos días conmocionado, como quién se despierta de un sueño, que no ha sido muy reparador, para encontrarse en medio de un ambiente apenas reconocido; invadido de la sensación de que entre cerrar los ojos y volver a abrirlos se ha producido algo más que un desplazamiento temporal.  En medio de esa sensación imprecisa de consciencia opacada, de naturaleza muerta; en parte atemporal, en parte indeterminada, me extiendo difuso. 
Los márgenes de la experiencia que transito se resisten a cristalizar en los límites emocionales a los que acostumbro. No me encuentro a gusto. Tengo miedo de la certeza que se cierne sobre mí de que quedaré transfigurado (literal y metafóricamente).

No me asusta el dolor, aunque se me imponga, inevitable, la cotidianidad de su enojo. Lo que temo, casi con las mismas ganas con las que lo espero, es la realidad alternativa de ese otro que emergerá del pasado conjugado de los próximos días, mi próximo yo.

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