lunes, 4 de enero de 2021

Contrato

En este blog, a fecha de 04 de Enero de 2021,  


REUNIDOS, 

de una parte, el sujeto que escribe, en adelante el ESCRIBIENTE; 

de otra parte, el sujeto que lee y juzga, en adelante el EDITOR;  

se reconocen mutuamente, en el concepto en que respectivamente intervienen, la capacidad necesaria para el otorgamiento del presente CONTRATO DE ESCRITURA, a cuyo efecto, 


EXPONEN

I. Que el ESCRIBIENTE tiene permiso del EDITOR para escribir mal, siempre que escriba. 

II. Que el EDITOR tiene permiso del ESCRIBIENTE de sugerir, modificar, corregir o incluso determinar la forma final o el sentido de cualquier texto u obra que el ESCRIBIENTE, siempre que ese acto se de en sesión ajena y diferenciada del momento de la escritura y a continuación de esta.  

III. Que ni ESCRIBIENTE ni EDITOR tienen permitido inmiscuirse en el proceso creativo de la otra parte en ninguna forma, modo o lugar mientras se esté creando. 

IV. Que siendo la necesidad de ambos el escribir obras que subviertan el sentido de la realidad de las personas, atenten contra el mundo material y el invisible y transciendan la existencia; y siendo la voluntad de ambos la de crear y sublimar la consciencia de la experiencia a través de la producción literaria, puestos previamente de acuerdo, han decidido ambas partes suscribir el presente CONTRATO DE ESCRITURA.


Firma del ESCRIBIENTE                                                                                 Firma del EDITOR

miércoles, 24 de julio de 2019

Procrastinación

He adquirido el hábito cruel de vivir en la nostalgia de las cosas por hacer.
Todas las novelas no escritas pueden ser grandes novelas porque no tienen la necesidad de probarse a sí mismas.

Todos los amores apasionados, todos los amantes dormidos, todos los destinos soñados pueden, casi deben, ser perfectos, eternos, cumplidos; porque no tienen la necesidad de sustanciarse para que los ames.

Todas las cosas buenas, en fin, todas esas fenomenales experiencias esperan a mi yo nostálgico del porvenir en un futuro ausente aunque no tan lejano. A la vuelta de la esquina del sofá, atravesando la puerta del salón; justo más allá del alcance de una metafórica mano, en la mesita de noche de mi habitación.

Resurrección

Me gusta esa narrativa de resurrección vital donde te está permitido vivir tantas vidas como quieras, en el transcurso de tu vida. 

Me gusta esa gente que se me acerca y me cuenta que en otra vida fue... refiriéndose quizás a un periodo anterior concluido esa misma noche o justo la mañana anterior. 

No hay ninguna regla escrita que impida reinventarnos y volver a nacer siendo versiones ligeramente distintas o completamente diferentes de quienes fuimos. Los mismos y, a la vez, otras personas. 

En las vidas nuevas de esos quienes somos, a continuación de quienes hemos sido, podemos darnos la distancia suficiente para observarnos y, quizás, comprender las claves de quién somos; y si, a lo largo de nuestro tiempo antiguo, hemos manifestado la voluntad determinada de llevar a cabo un destino del que hasta ese momento no fueramos conscientes, llegar a ser las personas que acepten y abracen ese destino hasta realizarlo. 

Si el transcurso de nuestras muchas vidas es convertirnos en quienes somos, el único destino posible de nuestras resurrecciones es SER.